La política asiática de la Unión Europea: La Unión Europea en la Iniciativa ‘One Belt, One Road’

Autora: Meryem Essouaf Lezar. Estudiante de Relaciones Internacionales y Economía

RESUMEN

La estrategia One Belt, One Road propulsada por Xi Jinping en 2013 no ha dejado indistinta a ninguna potencia. El objetivo es ampliar y mejorar las infraestructuras terrestres y marítimas para incrementar la calidad y rapidez de los flujos comerciales en una era en la que la oferta y la demanda crecen a ritmos acelerados.

Centrándonos en la Unión Europea, la estrategia busca mejorar las conexiones entre los distintos Estados miembro y China a través de inversiones en puertos españoles, griegos e italianos y en conexiones ferroviarias, especialmente del centro y este de Europa. En lo que respecta a las instituciones comunitarias, el objetivo principal es evitar que la normativa sea un impedimento al establecimiento de los acuerdos y el acercamiento de posturas para poder reforzar y beneficiarse de manera mutua.

Quedará por ver, de este modo, el impacto real y las consecuencias, negativas y positivas, de esta estrategia a nivel europeo y mundial.

ABSTRACT

The One Belt, One Road strategy promoted by Xi Jinping in 2013 has left nobody indifferent. The objective is to expand and improve land and maritime infrastructures to increase the quality and speed of trade flows in a period in which supply and demand are growing at accelerated rates.

Focusing on the European Union, the strategy seeks to improve connections between the different member states and China through investments in Spanish, Greek and Italian ports and in rail connections, especially in central and eastern Europe. In reference to community institutions, the main objective is to prevent the regulations as an impediment to the establishment of agreements and the approach of positions to be able to reinforce and mutually benefit.

It remains to be seen, in this way, the real impact and consequences, negative and positive, of this strategy at European and global level.

‘El siglo XXI es asiático’, decía Parag Khann en su entrevista en Forbes (Araya, 2019). Es indudable que las piezas de ajedrez del escenario internacional se están moviendo, estamos viviendo una reestructuración del orden mundial y el continente asiático se ha convertido en una zona clave para la geoestrategia de la Unión Europea.

Objetivos y metodología

Se realizará un breve contexto histórico de China; posteriormente, el objeto del trabajo se basará en la explicación de la estrategia Belt and Road (OBOR) en suelo europeo y, finalmente, se explicarán las oportunidades y los desafíos que supone para la UE. Para ello, se empleará una metodología basada en fuentes primarias provenientes de la Comisión y otros análisis procedentes de institutos y Think Tank como el Real Instituto Elcano, la Fundación Robert Schuman, el Instituto Francés de Relaciones Internacionales y el Instituto Bruegel, con apoyo en fuentes del Banco Mundial, la CIA, Forbes y LeMonde.

Contexto histórico de China

El sucesor de Mao, Xiaoping, sacó en 1978 al país de la pobreza gracias a la reforma del sector agrícola (a través de la descolectivización), industrial y comercial, acompañados de una pequeña apertura al exterior, y propulsó las Zonas Económicas Especiales donde permitió la entrada de inversión extranjera. Desde entonces, el país ha protagonizado un crecimiento económico sostenido, convirtiéndose en una de las principales economías mundiales y poniéndose a la cabeza de la innovación tecnológica y financiera (Redacción APD, 2018) y con una tasa de crecimiento del PIB del 6,14% de 2018 a 2019 (CIA.gov, 2020).

Iniciativa One Belt, One Road

La geoestrategia mundial de Xi Jinping, ‘Belt and Road Initiative’, es un ambicioso proyecto de infraestructuras que alcanza mercados tanto de Asia y Oriente Medio como de África, Europa y América y pretende convertir a China en la superpotencia de la alta tecnología (Araya, China’s Grand Strategy, 2019). El principal agente financiero de esta iniciativa es el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura.

El impacto de este proyecto en la Unión Europea se materializa en la cooperación bilateral con sus Estados miembro y la cooperación con la propia Unión Europea. 

La cooperación bilateral se ha concretado con distintos países miembro. En su dimensión marítima, la empresa china COSCO Pacific ostentaba en 2019 el 67% del Puerto del Pireo en Grecia con el objetivo de mejorar las conexiones marítimas con China y facilitar los flujos con el centro de Europa. Además, firmó en 2019 un Memorándum de Entendimiento con Italia a través del cual recibiría inversiones para aumentar la capacidad de los puertos de Trieste, Palermo y Génova. En España, COSCO tomó el control del 51% de Noatum Ports, incluyendo los puertos de Valencia y Bilbao y las redes ferroviarias de Madrid y Zaragoza; en 2006, la compañía China Hutchison, construyó una terminal portuaria en Barcelona. La posición geoestratégica de Portugal hace que sea un enclave de interés para el gigante asiático por su conectividad con los mercados europeos, africanos y americanos. En lo relativo a las conexiones terrestres, destacan nuevas líneas ferroviarias entre distintas ciudades europeas con China: entre Lieja (Bruselas) y Henan, entre el puerto de Brujas y Dqing, entre Minsk y Zhuzhou, entre Duisburgo (Alemania) y Chongqing; y entre Madrid y Yiwu.

Otro de los proyectos es la Cooperación entre China y los países centrales y del Este de Europa (China-CEE) para promover la iniciativa terrestre del OBOR y mejorar la infraestructura y el transporte a través de la inversión. Entre otros, se incluye la red ferrocarril Budapest-Belgrado, la construcción del puente Peljesac en Croacia y la construcción de la ruta E763 en Serbia.

Xi Jinping en el Parlamento Europeo. Photo by European Parliament on Foter.com

En relación con la cooperación con la UE, la preocupación de China recaía sobre la normativa de las instituciones. De este modo, ante la lenta adopción de los proyectos en Europa, China adoptó una posición dialogante para adecuar los proyectos a dicha normativa (Makocki, 2016). Por ello, ambas partes se reunieron en 2014 en Milán en la 10ª Cumbre Asia-Europa para establecer la Plataforma de Conectividad en 2015 para fortalecer las conexiones económicas y comerciales y asegurar un beneficio mutuo y un respeto a las normas del mercado (Soula, 2018). Además, China encontró otra oportunidad de inversión con la Unión Europea participando en el plan de Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión (2014-2019), de crear el Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas. China fue el primer país en mostrar su disposición a participar en este plan (Makocki, 2016).

Esta colaboración se ha reforzado con el Acuerdo Integral de Inversiones, aprobado en diciembre de 2020 con Pekín, a través del cual se liberalizan ciertos sectores chinos para la entrada de empresas europeas (como el manufacturero, financiero y de automoción) a las que se les otorga similares condiciones a la de las empresas chinas para poner fin a las transferencias de tecnologías forzadas y se recoge regulación en materia medioambiental y de derechos laborales; además, establece mecanismos de resolución de conflictos y la reducción de barreras arancelarias. No obstante, ambas partes, conscientes del riesgo que supone para la economía doméstica, crearon mecanismos para protegerse de aquellas inversiones que puedan afectar negativamente a sus intereses (Valverde, 2021). Esto implica un logro para la Unión Europea puesto que supone el acuerdo de mayor apertura del mercado chino, pero hay voces opuestas que proclaman que es un acuerdo que beneficia únicamente a las economías alemana y francesa y que supone un retroceso en materia de derechos humanos (Esteban y Otero Iglesias, 2021).

Oportunidades y desafíos

La estrategia OBOR permitirá a la Unión Europea mejorar su infraestructura y reducir los costes de producción y, especialmente, de transporte; se crean nuevas oportunidades para las empresas europeas, en particular aquellas dedicadas al transporte, la logística, materias primas y de asesoría legal, fiscal y laboral (Siemens anunciaba en 2018 la firma de más de diez acuerdos con socios chinos en el marco de la iniciativa OBOR (Haller, 2018)). Además, permitirá a la Unión Europea impulsar sus objetivos geoestratégicos y tener a China como aliado en la lucha contra el cambio climático, el fomento del libre comercio y la estabilidad y seguridad de Asia. ‘Europa debe estar presente en un proyecto que puede contribuir a moldear para asegurar que sea fuente de prosperidad y estabilidad no solo para el Viejo Continente sino también para sus vecinos, con las consiguientes derivadas positivas en términos de seguridad y oportunidades económicas para la propia sociedad europea’ (Esteban & Otero-Iglesias, ¿Qué podemos esperar de la nueva Ruta de la Seda y del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras liderados por China?, 2015).

No obstante, también existen inconvenientes y desafíos. El fuerte proteccionismo e intervencionismo del gobierno a las empresas chinas dificulta a las empresas europeas competir en términos de igualdad, esto es, las ayudas y subvenciones a las State Owned Enterprises y a las empresas privadas, el fácil acceso al crédito bancario y otras ventajas que permiten tener una mayor competitividad dificultarán el acceso de las empresas europeas. Además, los productos europeos todavía hacen frente a altas barreras tarifarias y no tarifarias, muy superiores a las que se aplican a los productos chinos que llegan al mercado comunitario (Uri, Marta, & Tianlang, 2019). Otro aspecto que preocupa son los altos niveles de inversión china en sectores estratégicos europeos, que llevan a una pérdida de la ventaja competitiva del continente y una mayor sumisión del mercado a la voluntad China, con especial mención a los riesgos en seguridad que conlleva la instalación de redes 5G. También supone desafíos laborales: se estima que se han perdido decenas de miles de puestos de trabajado y se han reducido los salarios en los trabajadores poco cualificados (Arnault, 2017).

Conclusión

Tanto de forma unilateral con los distintos Estados miembro, como bilateral a través de la Plataforma de Conectividad, la estrategia One Road, One Belt tiene un impacto económico y político en la nueva realidad europea. El papel de la Unión Europea dentro de este proyecto deberá basarse en buscar un equilibrio entre los beneficios de la cooperación con China en el marco de este proyecto, pero, al mismo tiempo, mantener la voz crítica sobre las violaciones sistemáticas del gobierno de Pekín del derecho internacional y de los derechos humanos.

Además, en el análisis geoestratégico del proyecto hay que tener en cuenta que va más allá de mejorar la infraestructura comercial para incrementar los flujos comerciales, sino que también tiene un componente geopolítico importante consistente en aumentar la influencia china y la interdependencia hacia Pekín.

8 de septiembre de 2021

ISSN 2340 – 2482

BIBLIOGRAFÍA

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Esteban, M., & Otero-Iglesias, M. (9 de Abril de 2015). ¿Qué podemos esperar de la nueva Ruta de la Seda y del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras liderados por China? Real Instituto Elcano.

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Valverde, I. (2021). Bruselas y Beijing cierran su acuerdo de inversiones. Observatorio de la Política China.

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