Realizado por Marta Herrera. Estudiante de Relaciones Internacionales

Cada día, miles de personas entran y salen de la City de Londres sin ser conscientes de que están cruzando una frontera con casi dos mil años de historia. Mientras trabajadores, turistas y vecinos recorren sus calles con prisa, unas imponentes figuras aladas permanecen inmóviles custodiando los accesos a este distrito. Para muchos pasan desapercibidas, pero estos dragones son mucho más que un elemento decorativo: son el símbolo de la historia, la identidad y la independencia de la City.
Cuando nos referimos a la “City of London”, nos referimos a una pequeña parte de la ciudad que ocupa prácticamente una milla cuadrada y la cual es el centro financiero de la ciudad. Compone menos del 0,01% del territorio del país pero mueve gran parte de las finanzas mundiales.
Esta pequeña parte de Londres está compuesta, en su mayoría, por bancos, oficinas, aseguradoras y empresas financieras. Es por ello por lo que apenas vive gente allí; tan solo unas diez mil personas tienen el placer de vivir en el corazón financiero de la ciudad, algo que choca con los cientos de miles de personas que pasan por la “City” de forma diaria para trabajar.
La zona cuenta con un gobierno propio, es decir, está administrada por una gran institución que incluye siglos de historia y muchas particularidades que marcan una gran distinción con los demás distritos de Londres. Esta institución se hace llamar “City of London Corporation”.
Lo que hoy conocemos como Londres tiene sus orígenes en este distrito, ya que es el heredero de la antigua ciudad romana de Londinium. Los romanos, en el año 43 d. C., fundaron un asentamiento junto al río Támesis al que llamaron Londinium. Se posicionaron en este territorio debido a su localización estratégica, que favorecía el comercio y el transporte para que floreciera la ciudad, y esto fue lo que ocurrió, convirtiéndose en uno de los centros más importantes de la provincia romana.
En el siglo II, los romanos decidieron formar una gran muralla para así poder defender con mayor facilidad su ciudad, lo que causó que, durante años, la gran muralla delimitase Londinium, algo que marcaría para la historia los límites de la ciudad medieval. Y, aunque cuando los romanos abandonaron el territorio se vivieron en esta parte épocas de decadencia, la ciudad al poco tiempo creció durante la Edad Media y el resto de Londres, con el paso del tiempo, fue creciendo más y más a su alrededor, aunque lo que conocemos hoy como la “City” siguió manteniendo su administración y sus límites.
Si nos fijamos hoy en día, este distrito nunca ha sido integrado a la ciudad de manera completa, no solo por mantener su propio gobierno, sino por tener un propio alcalde al que se le conoce como Lord Mayor of the City of London, unas normas particulares y unas tradiciones únicas.
Como símbolo en forma de recuerdo de donde se originó este territorio, se colocaron unas famosas estatuas que actúan como marcadores de la frontera de la antigua ciudad romana.
En total se pueden contabilizar unas 14 estatuas de dragones o gárgolas aladas que constituyen los marcadores existentes. Estas estatuas, que cualquiera puede observar recorriendo la “City”, se componen de un dragón que sostiene entre sus garras el propio escudo de la “City”, donde aparece la cruz roja del patrón de Inglaterra, San Jorge, y la espada del patrón de Londres, San Pablo.
Están posicionados hacia el exterior, como símbolo de protección ante el que llega de fuera, y vigilan las entradas, ya que, aunque parezca que únicamente se está transitando por la zona cambiando de barrio, se está haciendo mucho más: se está cruzando una frontera que tiene casi unos dos mil años de historia. Es por ello por lo que simbolizan la protección de un territorio que durante mucho tiempo ha mantenido una identidad propia.
Las dos primeras estatuas fueron diseñadas en torno al año 1849 para decorar el edificio que se encargaba de la regulación del carbón que pasaba por el río Támesis, que, cuando fue demolido en 1960, permitió que las esculturas se trasladaran a Victoria Embankment. Su diseño les gustó tanto a los ciudadanos que se decidió utilizarlas para delimitar la “City” y su historia. Es por ello por lo que cada acceso al distrito cuenta con un guardián.
Diariamente, muchas personas pasan junto a estos dragones sin prestarles atención y sin saber su maravilloso significado. Sin embargo, para los londinenses son mucho más que un monumento: representan la continuidad de una ciudad que ha sobrevivido a invasiones, incendios, epidemias, guerras y profundas transformaciones políticas, conservando hasta hoy una personalidad única.
Es por ello por lo que cada dragón recuerda que la City no es simplemente un distrito de Londres, sino que es la heredera de Londinium, un lugar donde el pasado romano, la tradición medieval y las finanzas del siglo XXI conviven a escasos metros de distancia.
REFERENCIAS
Ackroyd, P. (2001). London: The Biography. Chatto & Windus.
Weinreb, B., Hibbert, C., Keay, J., & Keay, J. (2010). The London Encyclopaedia (3rd ed.). Macmillan.
Schofield, J. (2011). London 1100–1600: The Archaeology of a Capital City. Equinox.
Llorca Castro, F. (2023, 9 de noviembre). Trece dragones en la «City» de Londres: Historia y tradiciones del corazón de la economía británica. Meer.
Living London History. (2025, 5 de marzo). The story behind the dragons in the City of London. https://livinglondonhistory.com/the-story-behind-the-dragons-in-the-city-of-london/