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Corresponsalía – Ciudad Ho Chi Minh: encontrar comodidad en lo desconocido

Realizado por Carla Kañero. Estudiante de Joint Master in Journalism and Human Rights and Humaniarian Action en Science Po, París

Conocer los valores del confucianismo y el budismo, pasar noches viajando entre provincias o dormir en un hostal frente al mar por menos de lo que cuesta un desayuno son algunas de las infinitas experiencias que te encuentras viviendo en Vietnam.

Mui Ne, Vietnam.
Imagen captada el 14 de marzo de 2025 (Carla Kañero).

Mi decisión de mudarme a Ciudad Ho Chi Minh para hacer el trabajo de fin de grado y terminar mi carrera universitaria pretendía equilibrar el prestigio de formar parte de una de las mejores universidades australianas (con campus en Vietnam) con la oportunidad de vivir, viajar y conocer una región del mundo completamente alejada de mi realidad y, bajo mi punto de vista, mucho más interesante que la propia Australia.

Llegué a Ciudad Ho Chi Minh sin expectativas, ni para bien ni para mal, y con pocos prejuicios. La realidad de la ciudad rápidamente te muestra un paisaje en el que rascacielos infinitos contrastan con tiendas artesanales, mercados ambulantes y “puestecitos” hechos con restos de madera y otros materiales amontonados.

Ciudad Ho Chi Minh, Vietnam.
Imagen captada el 22 de febrero de 2025 (Carla Kañero).

Las estrechas aceras se utilizan para aparcar motos y desplegar los diminutos taburetes y mesas de plástico de los numerosos establecimientos de restauración. ¿El resultado? Una ciudad muy poco transitable a pie, con escasez de pasos de cebra; es decir, tener que pedirte un “Grab” para cruzar de casa a la universidad, literalmente. “Grab” es una de las aplicaciones más útiles no solo en el país, sino en toda la región. Es la versión asiática de “Uber”, en la que puedes pedir transporte, comida, servicios de mensajería, entre otras muchas funciones.

Entre las mil curiosidades que podría contar, la costumbre de comer fuera fue particularmente interesante. Acostumbrada a Europa, donde hacer la compra y cocinar es mucho más económico que salir a comer, Vietnam te demuestra que no en todo el mundo es así. Tras quemar un par de ollas en la cocina del apartamento, decidí adaptarme a los hábitos locales y probar los increíbles “bánh mì”, “phở”, “bún chả” y otras delicias. Sopas con cítricos, tallarines de arroz con carne de cerdo y salsas, rollitos vietnamitas… Sinceramente, poder comer comida tan rica y fresca cada día es una de las mayores suertes del país.

Ciudad Ho Chi Minh es grande, alegre y muy diversa. Su población nativa convive con estudiantes vietnamitas de otras provincias, occidentales “expats”, estudiantes de intercambio y mochileros. Pese a la humedad asfixiante, siempre hay actividades que hacer, desde practicar yoga matutino o jugar al bádminton en los parques municipales con ancianos hasta pasar noches en karaokes viendo la ciudad iluminada desde rascacielos.

Ciudad Ho Chi Minh, Vietnam.
Imagen captada el 22 de febrero de 2025 (Carla Kañero).

Sin embargo, Vietnam es mucho más que Ciudad Ho Chi Minh. Hacer viajes de fin de semana es una de las mejores formas de conocer la cultura y símbolos que se pueden ver, escuchar y oler en cada rincón de los miles de templos y pagodas del país.

Para viajar de una provincia a otra, la mejor opción son los autobuses cama. Sí, tal cual, en lugar de asientos hay camas o sillones reclinables a 180° que ayudan a que el viaje se haga más ameno y te ahorran la noche de hospedaje. Los billetes se pueden comprar en las propias estaciones, pero aconsejo hacerlo en la aplicación de 12Go, que sirve para toda la región y proporciona todas las indicaciones de manera muy fiable. Una vez en el destino, la oferta de alojamientos suele ser amplia y asequible. Casi siempre hay habitaciones compartidas que, si vas fuera de temporada y tienes suerte, pueden ser para ti solo.

Sa Pa, Vietnam.
Imagen captada el 04 de mayo de 2025 (Carla Kañero).

Vietnam es un país cuyos rincones merecen ser todos recorridos. Su enorme diversidad incluye las playas y dunas de Mui Ne, el bosque de Tra Su en la provincia de An Giang, las montañas de Ha Giang y Sa Pa, la bahía de Ha Long y la isla de Cat Ba, los arrozales de Ninh Binh, las pagodas de Hue y los templos y la magia de Hoi An. Para moverse dentro de una misma provincia lo ideal es la opción de “Grab”, aunque su disponibilidad y cobertura se centran en ciudades y núcleos urbanos. En zonas remotas, muchos hostales ofrecen bicicletas de alquiler y, si no queda otra opción, autostop.

Un semestre parece mucho tiempo pero, te aseguro, que en Vietnam es un abrir y cerrar de ojos. Aprendes a encontrar complicidad en miradas ajenas, en mujeres que caminan horas para trabajar bajo el sol en las montañas o vender en las ciudades, o en aquellas que sostienen a sus hijos mientras encienden incienso antes de levantar la persiana de su negocio para tener suerte durante el día. Aprendes a apreciar la fortaleza y valorar la hospitalidad de un pueblo que fue bombardeado hace menos de 60 años. Aprendes a encontrar comodidad en lo que antes era desconocido.

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