Realizado por Alejandro Sánchez Barrera. Doctorando en Análisis de Problemas Sociales por la UNED.
RESUMEN
El presente texto expone cómo la guerra en Ucrania ha trascendido su marco territorial, internacionalizándose mediante la participación de actores en conflictos regionales en África. De esta manera, mientras Rusia ha estrechado su cooperación con las juntas militar-populares en el Sahel y el grupo Wagner ha participado en la lucha contra el terrorismo y contra las facciones independentistas tuareg, Ucrania ha respaldado a estos grupos mediante asistencia de inteligencia y tecnología. La región del Sahel emerge, por tanto, como un campo donde se también se manifiestan las tensiones estructurales de un orden multipolar en gestación.
ABSTRACT
The present text examines how the war in Ukraine has transcended its territorial framework, becoming internationalized through the involvement of external actors in regional conflicts across Africa. In this context, while Russia has strengthened its cooperation with the military-popular juntas of the Sahel and the Wagner Group has taken part in the fight against terrorism and Tuareg separatist factions, Ukraine has supported these groups through intelligence and technological assistance. The Sahel region thus emerges as a space where the structural tensions of a nascent multipolar order also take shape.

En los últimos años ha surgido una gran pregunta en los círculos intelectuales y académicos: ¿cuáles serán los cambios y continuidades en el proceso de transición de la unipolaridad a la multipolaridad? Esta pregunta parte de la premisa de que nos encaminamos hacia un orden multipolar, es decir, policéntrico, en el que existen tres o más potencias que compiten entre sí y que pueden —aunque no necesariamente— establecer ciertos mecanismos de estabilidad, tales como coaliciones flexibles o formas de equilibrio de poder entre las partes.
Por tanto y teniendo en cuenta la primera idea, también se asume que estaríamos en un interregno indefinido en el que sabemos que estamos pero no cuándo saldremos de él. Este no es más que una etapa transicional entre lo anterior —orden unipolar liderado por EEUU y basado en la ideología liberal— y lo siguiente. Se perfila una forma de multipolaridad centrífuga, asimétrica y, sobre todo, profundamente conflictiva. Lo conflictivo no solo caracteriza su eventual consolidación, sino también su propio proceso de gestación. Y conviene recordarlo: el llamado orden mundial basado en reglas que le precedió distaba mucho de ser un jardín de rosas, pese a los discursos autocomplacientes de los patrocinadores de la paz perpetua de base fukuyamiana. Luego parece que había un jardín y una selva, sin embargo, en ese momento no lo sabíamos.
En este contexto, algunos Estados con capacidad endógena y voluntad hacia el exterior buscarán delimitar sus zonas de influencia que podrán ser exclusivas y/o compartidas. Dicho esto, la multipolaridad no parece venir acompañada de una democratización de las relaciones internacionales —como algunos, seguramente bienintencionados, han querido creer—, sino que la monarquía anterior se convertirá en una oligarquía que harán suyas, de facto, una serie de regiones sustentadas en una suerte de derecho natural, al menos, de cara a la galería (Ruiz et al., 2016: 19).
Indudablemente, los núcleos principales serán China y EEUU. No obstante habrá otros centros pero estos condicionados al futuro más inmediato: Rusia depende del desenlace de la guerra de Ucrania —solo si adquiere el anclaje geoestratégico dual eurasiático (Brzezinski, 1998: 54)—; la UE bajo liderazgo francés y/o alemán, India como potencia emergente; Reino Unido como parte privilegiada de alianzas coyunturales con la “angloesfera”; potencias con influencia regional (Brasil, Irán, Israel y Turquía); y actores de influencia sectorial (Arabia Saudí y Corea del Sur).
Habiendo descrito la forma que parece adoptar el orden —o el desorden— que se avecina, las acciones de esta clase de potencias tenderán a desarrollarse en una serie de puntos de fractura, o lo que algunos autores han denominado shatter belts (Cohen, 2015). El Sahel constituye unos de esos escenarios donde esta realidad se manifiesta con una mayor intensidad. Por esa misma razón, conflictos como el ruso-ucraniano —otra zona de fractura— tienden a internacionalizarse y a proyectar sus efectos sobre regiones como el Sahel.
Ucrania internacionalizó su guerra contra Rusia más allá del continente europeo llevándola al Sahel, más concretamente a Mali. En los últimos años, algunos Estados del Sahel (Burkina Faso, Mali y Níger) han experimentado una serie de procesos revolucionarios que han aupado al poder a unas juntas militares de clara inspiración sankarista. Estos gobiernos militares han cortado lazos con la antigua potencia colonial que era Francia expulsando a esta del territorio tras haber estado presente en el territorio por una década tras las independencias. La presencia militar francesa se incrementó después que esta lanzara la Operación Barkhane, concebida como una ampliación de la anterior Operación Serval iniciada en 2013 (Anfruns, 2023: 22). Barkhane tenía como objetivo principal coordinar las fuerzas del G5 Sahel en la lucha contra los grupos yihadistas de la región. Sin embargo, durante la década siguiente, las actividades terroristas no solo no disminuyeron, sino que se incrementaron de manera exponencial. Según las autoridades de Bamako, las operaciones francesas no lograron erradicar el terrorismo y, por el contrario, contribuyeron a su expansión. Malí ha acusado a París de actuar de manera selectiva, enfrentando a ciertos grupos mientras brindaba protección a otros. Para la población maliense, la presencia francesa comenzó a ser percibida como un ejército de ocupación.
Mali en su reacomodo geoestratégico ha buscado nuevos aliados como por ejemplo la Federación de Rusia. Aunque en un primer momento, el gobierno de Bamako negó la presencia del Grupo Wagner en su territorio (Dimitreva, 2021), sin embargo, los indicios posteriores apuntan en una dirección diferente (TRT Afrika, 2023; Roger, 2024). En respuesta a la presencia rusa a través del grupo Wagner —cuyo primer teatro de operaciones, conviene recordar, fue el Donbás—, Kiev ha brindado apoyo a grupos yihadistas y facciones secesionistas mediante el envío de asesores militares y armamento originalmente destinado a su propio frente de conflicto.
Lejos de tratarse de operaciones encubiertas, Kiev ha reconocido públicamente su implicación en el conflicto del Sahel. Entre el 25 y el 27 de julio de 2024, en Tinzawatène—localidad fronteriza entre Argelia y Mali, en la región de Kidal—, rebeldes tuareg del CSP-DPA, aliados del JNIM, emboscaron a un convoy de las fuerzas armadas malienses apoyadas por Wagner (Roger, 2024). En el ataque murieron 84 combatientes del grupo paramilitar y 47 militares malienses, configurando la derrota más severa de Wagner fuera de Ucrania desde 2018 (Le Cam, 2024; Nasr, 2024). El CSP-DPA afirmó haber capturado a siete rusos, confirmando el fracaso de la operación.
Pocos días después, el portavoz del Servicio de Inteligencia Militar ucraniano (GUR) reconoció en televisión que su agencia había proporcionado información clave para el éxito del ataque. Todo apunta a que la colaboración ucraniana se centra en apoyo de inteligencia y formación en el uso de drones explosivos artesanales, una táctica exportada del frente de Europa del Este. Fuentes locales aseguran que rebeldes del CSP-DPA fueron entrenados en Tumbuctú e incluso en territorio ucraniano (Roger, 2024). Para Bamako, se trata de una “agresión flagrante” y una muestra del “apoyo de Kiev al terrorismo internacional” (Le Cam, 2024).
En definitiva, la guerra en Ucrania se ha configurado como un microcosmos de las tensiones geopolíticas contemporáneas, actuando como una caja de resonancia de la confrontación sistémica entre Rusia y Estados Unidos (Veiga, 2022: 11), en la cual Ucrania desempeña el papel de “subordinado proxy” (De Castro, 2025: 101). Este conflicto ha trascendido ampliamente sus fronteras territoriales, internacionalizándose y proyectando sus efectos sobre otras regiones del planeta. Tal expansión se manifiesta a través de la intervención en conflictos locales, utilizada como mecanismo para erosionar la posición estratégica del adversario directo. En este marco, Moscú ha establecido alianzas con las juntas militares que gobiernan en el Sahel, mientras que Kiev ha orientado su apoyo hacia sectores armados secesionistas tuareg y grupos yihadistas activos en la región.
REFERENCIAS
Anfruns, A. (2023). Níger: ¿otro golpe de Estado o la revolución panafricana? El Perro y la Rana.
Brzezinski, Z. (1998). El gran tablero mundial: La supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos. Paidós.
Cohen, S. B. (2015). Geopolitics: The geography of international relations. Rowman and Littlefield.
De Castro, A. (2025). La guerra de Ucrania: entre el choque de civilizaciones ¿y la llegada del momento post-liberal? Araucaria, 27(59).
https://doi.org/10.12795/araucaria.2025.i59.16
Dmitreva, I. (2021, December 10). Le Mali répond sans ambages aux Occidentaux sur la présence de mercenaires russes. Sputnik Afrique.
https://fr.sputniknews.africa/20211225/le-mali-repond-sans-ambages-aux-occidentaux- sur-la-presence-de-mercenaires-russes-1054071456.html?
Le Cam, M. (2024, August 7). Ukraine struggles to implement its ‘African Strategy’. Le Monde. https://www.lemonde.fr/en/international/article/2024/08/07/ukraine-struggles- to-implement-its-african-strategy_6711004_4.html
Nasr, W. (1 de Agust de 2024). 10 puntos sobre la geopolítica de Wagner en el Sahel.
Obtenido de Le Grand Continent: https://legrandcontinent.eu/es/2024/08/01/10-puntos- sobre-la-geopolitica-de-wagner-en-el-sahel/
Roger, B. (2024, August 1). Au Mali, l’ombre de l’Ukraine derrière les rebelles en guerre contre les mercenaires russes de Wagner. Le Monde.
https://www.lemonde.fr/afrique/article/2024/08/01/au-mali-l-ombre-de-l-ukraine-
derriere-les-rebelles-en-guerre-contre-les-mercenaires-russes-de- wagner_6264164_3212.html
Ruiz, R., Morales J., Ferrero R., Pardo E., González P., Ruiz F. J. (2016). Ucrania. De la Revolución del Maidán a la Guerra del Donbass. Comunicación social Ediciones y Publicaciones.
TRT Afrika. (2023, June 30). Where is Russia’s Wagner Group operational in Africa?TRT Afrika. https://www.trtafrika.com/article/13837729