Realizado por Daniela Vázquez Manzanares. Estudiante del Doble Grado de Relaciones Internacionales y Periodismo.

Cuando uno pasea por Wrocław (o por cualquier ciudad polaca), hay un personaje difícil de ignorar. Llevan su nombre decenas de plazas, avenidas, calles y hoteles, mientras que un número indefinido de estatuas han sido erigidas en su honor. Jan Paweł o Juan Pablo II no es un papa más dentro de un país católico, sino el más claro reflejo de la lucha anticomunista llevada a cabo tras el telón de acero. Durante años, la religión fue sinónimo de la resistencia del pueblo polaco ante las injerencias extranjeras, lo que a su vez ha convertido al catolicismo en elemento clave de la identidad nacional del país. Sin embargo, las últimas décadas han traído consigo un cambio sustancial en las actitudes, especialmente de la juventud, hacia el papel de la Iglesia dentro de Polonia. ¿Cuál fue en su momento? Y sobre todo, ¿por qué ha cambiado?
Pasado: la religión como sinónimo de Estado
2 de junio, 1979. El antiguo Arzobispo de Cracovia Karol Józef Wojtyła, conocido ya como Juan Pablo II, visita su Polonia natal ante la expectación del mundo y la reticencia de las autoridades comunistas. Aunque son conscientes del peligro que el papa representa para su ideal social, no pueden evitar sentir cierto orgullo de que el primer pontífice no italiano en más de 400 años venga de Wadowice. El viaje, que dura 9 días, es frecuentemente visto como el principio del fin de la República Popular de Polonia. En su primer discurso ante los fieles, Juan Pablo II apeló a la utilidad del pueblo polaco como perteneciente a una única Iglesia1, desafiando así al régimen comunista, que buscaba redirigir la devoción de sus ciudadanos de la religión al Estado. En otras palabras, el Papa estaba equiparando la lealtad a la Iglesia y al Estado, situándolas en un mismo plano.2
Durante el periodo de transición democrática, el papel singular del Vaticano en la emancipación de Polonia fue retribuido; la independencia de la Iglesia quedó reconocida y sus sensibilidades fueron consideradas en la remodelación de las instituciones estatales. Ejemplos clásicos son la financiación de la educación religiosa en los colegios e institutos y la polémica ley del aborto, que sigue a día de hoy siendo incríblemente restrictiva. Recuerdo estar en una biblioteca en la calle Namysłowska preparándome para los exámenes de febrero con unos amigos que estudian medicina y que se encontraban repasando los supuestos en los que una mujer puede abortar en el país. Son solo tres:
- El embarazo ha sido producto de un delito (lo cual ha de ser probado en un plazo de 12 semanas desde el momento de la concepción).
- La vida o la salud de la mujer está en peligro.
- Se han detectado malformaciones sustanciales en el feto (aunque una sentencia del Tribunal Constitucional eliminó este supuesto en 2021).
Así que en verdad solo en 2 situaciones hipotéticas la mujer tiene derecho a abortar. Bueno, 1, porque respecto a la segunda también hay limitaciones. Aunque en teoría quede recogido ese supuesto, en algunas facultades de medicina polacas desaconsejan a los estudiantes practicar el aborto en este supuesto por miedo a las posibles repercusiones legales.
En septiembre de 2021, una mujer falleció a causa de un shock séptico porque los médicos se negaron a practicarle un aborto que le habría salvado la vida3. Esta no es la única muerte evitable de los últimos años. Por razones evidentes, el papel de la Iglesia en esta controvertida legislación ha generado el rechazo de una parte cada vez mayor de la población polaca, aunque la lucha anticomunista del Vaticano de Juan Pablo II seguía siendo evocada, sofocando así las críticas. Sin embargo, ¿qué pasa cuando sale a la luz que por lo menos 1 de cada 10 religiosos colaboraron en algún momento con las autoridades comunistas?
Presente: crisis y politización de la fe
7 de enero, 2007. Stanislaw Wielgus, arzobispo de Varsovia, dimite de su cargo tras admitir que había colaborado con la SB, la policía secreta del régimen. En su momento, la analista Izabella Balinska describía así la situación para el Real Instituto Elcano:
“Dos años después de la muerte del Papa Juan Pablo II, la Iglesia en Polonia atraviesa una crisis. Durante su pontificado se habló mucho de saldar cuentas pendientes con el régimen anterior, pero no se intentó realizar una revisión exhaustiva del pasado. Ahora es la propia Iglesia la que se enfrenta a la acusación de no haber llevado a cabo un proceso de lustración4 entre sus sacerdotes. Se trata de una situación llena de paradojas. La Iglesia había mostrado cierta desconfianza hacia los liberales y la izquierda, pero el reciente ataque proviene de católicos tradicionalistas y de la derecha.”5
Por primera vez desde la caída del comunismo, la gran autoridad que la Iglesia había adquirido gracias a su posición de independencia bajo el régimen se estaba poniendo en duda6. Con todo, la fe seguía siendo un instrumento político útil, lo que quedó de manifiesto en los años posteriores al accidente aéreo de Smolensk.
El 10 de abril de 2010 un vuelo de la Fuerza Aérea Polaca se estrelló cerca de la ciudad rusa de Smolensk, resultando en el fallecimiento de 97 miembros de la delegación oficial que había participado días antes en el homenaje a los oficiales polacos ejecutados en la zona durante la Segunda Guerra Mundial. Entre ellos estaba el Presidente de Polonia Lech Kaczyński, del partido nacionalconservador Ley y Justicia. A partir de ese momento, surge lo que el filósofo de la religión Zbigniew Mikołejko acabó denominando “religión de Smolensk” (religia smoleńska); “se basaba en la liturgia cristiana, pero también hacía referencia a elementos paganos, congregando así a diferentes personas y círculos sociales. La religión de Smolensk, profundamente politizada, tenía un carácter puramente ritualista, llevado al extremo mediante un lenguaje y unos gestos y comportamientos normalizados.”7
Un ejemplo de esto son las Conmemoraciones mensuales del desastre de Smolensk, celebradas el día 10 de cada mes en el Palacio Presidencial de 2010 a 2018. Kaczyński se convirtió en el principal mártir de la religión de Smolensk, que apelaba al suplicio con el que históricamente el pueblo polaco ha acabado identificándose. Hoy la religión de Smolensk ha sido superada, aunque su papel en la polarización política del país continúa siendo a día de hoy palpable. Ya en 2017, un informe del Centro de Investigaciones Pew reveló que la mayoría de los polacos consideraban que las instituciones religiosas estaban demasiado centradas en el gobierno o involucradas de más en la política.8 La situación para el Vaticano no ha hecho más que empeorar en los últimos años.
Futuro; ¿ha llegado el fin de la fervorosidad católica?
El Ayuntamiento de Wrocław aprueba una resolución en la que manifiesta su deseo de dejar de financiar la educación religiosa en los centros de educación primaria y secundaria locales9. No es la primera ciudad en manifestar su rechazo a esta obligación, ni tampoco la última. Se trata de una demostración clara del distanciamiento entre la administración y la Iglesia, abandonando así la pasada equiparación del Estado con la religión. Para el profesor James Bjork del King’s College de Londres, la asociación del advenimiento de la democracia con el catolicismo fue un fenómeno temporal relacionado principalmente con el papado de Juan Pablo II.
Lo mismo sucede con la identidad nacional polaca; hoy las demostraciones culturales en el país pueden ir más allá de la religiosidad. Polonia continúa siendo un país mayoritariamente católico, aunque el número de fervientes adeptos esté, al igual que en el resto de Europa, tirando a la baja. “Cuando un país tiene ‘su propio’ papa todos son católicos, como cuando tu selección nacional gana la Copa del Mundo y todos nos volvemos aficionados al fútbol; pero ese apoyo se desvanece tarde o temprano”. El impacto de Juan Pablo II en la política polaca es indudable. Hoy este papel sigue siendo recordado a cada paso.
Plac Jan Pawła II, Wrocław. No he pasado muchas veces por ahí, aunque no estaba muy lejos de mi cine favorito en la ciudad (y del callejón Neony, un lugar que necesariamente hay que visitar en Wrocław si te encuentras allí de noche). Investigando para el presente artículo, descubrí que este punto de tránsito hasta hace poco era conocido bajo el nombre plac 1 Maya (plaza 1 de mayo). La transición es clara; del comunismo al nacionalismo católico. Las transformaciones ideológicas del país son en este sentido visibles hasta en los nombres de las calles. La pregunta es ¿será Jan Pawła II el último cambio de placa?
- “Hombres de todas las profesiones que con vuestro trabajo construís la Polonia contemporánea, herencia de tantas generaciones, herencia amada, herencia no fácil, empeño grande, de nosotros polacos «gran deber comunitario», la patria. Todos vosotros que sois a la vez la Iglesia, esta Iglesia de Varsovia.” (Juan Pablo II al episcopado y a los fieles en la catedral de San Juan Bautista de Varsovia, 2 de junio de 1979) ↩︎
- de Carlos Vigueras, E. «La influencia de Juan Pablo II en la caída del comunismo» (Trabajo de Fin de Grado, Universidad Pontificia de Comillas, 2019) ↩︎
- Parlamento Europeo, “Polonia: ni una mujer más debe morir por la restrictiva ley del aborto.” Nota de prensa, 11 de noviembre de 2021. Polonia: ni una mujer más debe morir por la restrictiva ley del aborto | Noticias | Parlamento Europeo ↩︎
- La lustración (del latín lustratio, purificación) en Europa Central y Oriental se refiere a la política de limitar la participación de excomunistas en gobiernos venideros o en puestos de la administración. ↩︎
- Barlinska, I. “The ‘Decommunisation’ Process and the Crisis of the Church in Poland (ARI)”. Real Instituto Elcano, 29 de marzo de 2007. The ‘Decommunisation’ Process and the Crisis of the Church in Poland (ARI) ↩︎
- Ibid ↩︎
- Niechciał, J. “Is Poland Still Catholic? Glimpses of the Changing Cultural and Religious Environment”. Skalny Centre, University of Rochester, 2025. Newsletter 2025 : Is Poland Still Catholic? Glimpses of the Changing Cultural and Religious Environment ↩︎
- Ibid ↩︎
- Orlínski, W. “Power and Catholicism were inseparable in Poland. The fall of populists mirrors that of priests”. The Guardian, 10 de noviembre de 2023. Power and Catholicism were inseparable in Poland. The fall of populists mirrors that of priests | Wojciech Orliński | The Guardian ↩︎