Realizado por Bia Jennice Faller Poblete. Estudiante de Relaciones Internacionales y Periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos.
RESUMEN
En este artículo se analiza el papel que ha tenido el Interrail en la construcción de la identidad europea, en especial los jóvenes y como ha influenciado en la integridad de la Unión Europea. También se resalta la importancia de la interconectividad ferroviaria en Europa y la necesidad de apostar por su mejora e innovación.
ABSTRACT
This article analyses the role of Interrail in the European identity, specially in the youngest generation and how it has influenced the European Union integration process. It also highlights the importance of railway interconnectivity in Europe and the necessity to improve it and innovate with it.

¿Quién no se ha planteado alguna vez coger una mochila, agarrar a tus amigos y recorrerte unos cuantos países de la manera más barata posible? Todo esto no es una fantasía, sino la realidad para miles de jóvenes europeos gracias al Interrail.
El Interrail es el pase de trenes único que te permite recorrer 33 países europeos con un solo billete, gracias a un sistema transversal que conecta los diferentes sistemas ferroviarios europeos de la manera más cómoda posible. Esto permite que miles de ciudadanos europeos o que residen en un país participante del sistema, puedan recorrer Europa en tren.
Del vapor a la electricidad: un breve recorrido histórico
Aunque el primer billete se vendió en marzo de 1972 como parte de la celebración del 50º aniversario de la Unión Internacional de Ferrocarriles, y solo tenia intención de ser una oferta vigente por un año a viajeros de hasta 21 años para que recorriesen 21 países en tren; el éxito fue tan arrollador – con 85.000 jóvenes dispuestos a conocer Europa sin gastarse mucho dinero- que la iniciativa continua hasta nuestros día.
La idea de un pase ferroviario que traspasase las fronteras europeas se empezó a vislumbrar en el siglo XIX, año en que apareció el tren a vapor y se inauguraron las primeras líneas ferroviarias (Stockon-Darlington en Inglaterra o Barcelona-Mataró en España). Desde entonces, Europa, vía a vía fue conectándose entre sí creándose el International Rundreise System como primer esbozo de una red ferroviaria transeuropea. Tras las dos guerras mundiales, esta idea resurgió, primero en forma del Eurail Pass, establecido en 1959 para residentes no europeos y después con el Interrail en 1972. El Eurorail fue el germen de Pierre Le Bris, un expatriado francés en San Francisco que se dio cuenta de las dificultades a las que se enfrentaban los turistas estadounidenses al visitar Europa, una Europa todavía no integrada como ahora. El pase, que permite viajar por todos los países europeos en un mes, vendió 5000 billetes en su primer año. Este triunfo, hizo que los ciudadanos europeos se preguntasen porque ellos no podían acceder a algo igual; por lo que varias empresas ferroviarias nacionales se unieron para consolidar el Interrail.
Los “raíles” de ser europeo
En 1972, la joven generación europea entraba en una etapa de libertad, tras un 1968 marcado por las rebeliones sociales, culturales y sociales: el mayo del 68 francés, el movimiento estudiantil mexicano, la oposición a Vietnam, etcétera Mientras el continente seguía en una encrucijada mundial, con el Muro de Berlín como símbolo de un territorio partido en dos durante la Guerra Fría; el Interrail fue la primera manifestación de lo que es ser europeo. En pleno marco de integración europea, la libre circulación de personas era uno de los pilares que sostenían a la entonces Comunidad Económica Europea. La integración e identidad europea, no solo era teoría, sino que se materializaba en realidades cotidianas como viajar en tren.
El Interrail es más que un viaje. Muchos de nosotros vemos como primer paso hacia la adultez hacer un viaje solos, no con nuestros padres sino con nuestros amigos, por lo que el Interrail ya no solo es un viaje más en tren. De la misma manera que, en su momento, el Interrail era un viaje hacia un nuevo futuro europeo, ahora simboliza un rito de paso para miles de jóvenes. Un recorrido que nos permite no solo conocer países o culturas, sino que va más allá al crear comunidad con viajeros que están en una misma experiencia y creando una identidad europea; basada en cruzar fronteras sin dejar de pertenecer a un mismo lugar.
El tren como conector
¿Por qué en tren y no en avión por ejemplo? Esta es una pregunta que cabría preguntarnos. El avión es más rápido, incluso más accesible – gracias a un mercado más abierto y competitivo con las aerolíneas lowcost-. En una coyuntura en la que se prima la inmediatez y la rapidez, el tren reivindica no solo la lentitud y la continuidad del paisaje, una observación de la transformación de arquitectura, fauna o flora; va más allá de todo ello al representar una Europa interconectada, no dividida; una Europa de vías y no de trincheras, una Europa de andenes y no de muros.
No obstante, hay que destacar que el Interrail es una experiencia que no es asumible para todos los europeos, en especial los jóvenes. Es imprescindible abogar por una iniciativa inclusiva, que sea accesible para todos y que no se alimente de una desigualdad, en este caso económica, lo que acaba generando una brecha entre sus ciudadanos. Asimismo, debemos tener en cuenta que en la actualidad la interconectividad europea sigue siendo uno de los grandes desafíos de la Unión Europea; desde infraestructuras e interconexiones entre los diferentes estados, a la falta de trenes en zonas rurales o países con menor poder adquisitivo; todo esto puede provocar que la intención de conocer otras culturas, personas o identidades, acaben centrándose solo en aquellos países que cuentan con los recursos necesarios o que solo quien tiene acceso a estos mismos recursos en su día a día pueda aprovecharse de todos sus beneficios. Por ello, es necesario impulsar un sistema ferroviario común e integrado, que establezca unos mínimos para todos y las mismas oportunidades en igualdad de condiciones.
De vagón en vagón, de estación a estación y de una ciudad a otra, los jóvenes nacidos en un continente destruido, dividido y separado mental y físicamente tenían ante ellos la oportunidad de atravesar fronteras, derribar los límites y conocer aquello que la historia les había arrebatado: sentirse parte de una misma identidad. En estos viajes, uno tiene la oportunidad de no solo conocer otros países y culturas, sino de entablar conversaciones con otras personas como tú, que son parte de una idea; la de ser europeo y que se construye día a día, con iniciativas como esta. El Interrail recorre la identidad europea, transformándola de una abstracción a una experiencia vivida.
REFERENCIAS
Interrail. (2025, 6 feb). 50th anniversary of Interrail. 50th anniversary of interrail | interrail.eu
Interrail. (2022, 18 mayo). 5 decades of Interrail – An emblem of borderless rail travel & European integration. https://www.cer.be/cer-press-releases/5-decades-of-interrail-an-emblem-of-borderless-rail-travel-european-integration
Izquierdo Ortiz, Nekane (2019.). 40 años de Interrail: origen, evolución y perspectivas. https://repositorio.unican.es/xmlui/handle/10902/21263
NSS Magazine. (s. f.). Interrail: History of the legendary train tour. Interrail: history of the legendary train tour – nss magazine
11. ¿Cómo ha construido el Interrail Europa? – EOM Explica. (2022, 12 jul.). Spotify. https://open.spotify.com/episode/7uyNddOKsISiin6upFZ36Q?go=1&sp_cid=a667f8b36ffb90a39995d426252689d8&utm_source=embed_player_p&utm_medium=desktop&nd=1&dlsi=1270d4c4a0c74146