¿Qué papel juega la cultura en los procesos de crecimiento económico en Europa?

Autora: Ángela Salmerón Contreras. Estudiante de Relaciones Internacionales y Economía

RESUMEN

Las diferencias entre el norte y sur de Europa son notorias. No solo por su cultura e idiosincrasia, sino también por su desarrollo económico. La explicación a la actual desigualdad económica la podemos encontrar en el análisis del papel del protestantismo y del catolicismo en el S. XVI. Este estudio nos aproxima a comprender a una Europa cuyo pasado religioso aún perdura en la actualidad en multitud de ámbitos, entre los cuales destacan el social y económico.

ABSTRACT

The differences between northern Europe and southern Europe are evident. Not only have because of their different culture and idiosyncrasy, but also because of their different levels of economic development. The reason for this economic inequality can be found in the analysis of the role played by the Protestantism and the Catholicism in Europe in the 16th century. This study will allow us to better understand the present European continent whose religious past still persists and influences many fields, specially the social and economic ones.

Hasta hace poco tiempo, concretamente, hasta la segunda posguerra, el mundo podía verse como una colección de sociedades distintas, cada una con su religión, lengua y cultura. Muchas de las culturas estaban territorializadas, y las fronteras entre esos territorios eran, además de políticas, fronteras culturales (Espinosa, 2014). No resulta extraño pensar que la identidad cultural y religiosa de un territorio dotara al mismo de modelos de comportamiento concretos que hicieran que la política y el desarrollo económico se conformaran de acuerdo con unas creencias y hábitos determinados.

Si estudiamos el «Mapa cultural del mundo de InglehartWelzel» podemos obervar la división del mundo en civilizaciones. Este mapa trata de explicar que, el estatus socioeconómico no es el único factor que determina la posición de cada país, siendo su herencia histórica, religiosa y cultural factores determinantes (Nygren & Engelbrekt , 2013). En el diagrama se observan numerosas civilizaciones, sin embargo, en este trabajo nos centraremos en Europa, en concreto compararemos el desarrollo católico frente al protestante.

En el S. XVI encontramos un claro adelanto en el norte de Europa al compararlo con el sur del continente. Una teoría que pretende explicar esto afirma que estas diferencias se deben a los factores geográficos y climáticos existentes. En el norte eran más dados al trabajo y en el sur al disfrute debido al buen tiempo y al clima cálido. Esto constituye un argumento rebatible pero también aceptado sobre la cuestión del éxito frente al fracaso (Landes, 1998).

Otra teoría que pretende explicar estas diferencias es la tesis de que el protestantismo, concretamente la rama calvinista, fomentó la eclosión del capitalismo moderno, es decir, el capitalismo industrial. Según Weber se creó a partir de la fe absoluta de los calvinistas en la predestinación. El trabajo duro, la seriedad, la honestidad, la templanza en el empleo del dinero y del tiempo son rasgos característicos y apreciados por los calvinistas. Estos valores pudieron haber contribuido a los negocios y a la acumulación del capital. Por un lado, el protestantismo forjó un hombre de negocios que valoraba las formas de obtener la riqueza por encima de la riqueza en sí misma (Weber, 1904) mientras que los católicos valoraban la riqueza fácil, aunque fuese inmerecida. Además, uno de los rasgos propios de los protestantes era su interés por la alfabetización y esto puede explicar que tendieran a escoger carreras comerciales y científicas frente a los católicos que tendían a dedicarse al campo (Landees, 1998).

Por otro lado, encontramos a historiadores materialistas que niegan esta teoría al rechazar que abstracciones como la religión y la cultura pudieran predeterminar y configurar el modelo de producción. Tawney es uno de los autores que niegan la relación entre protestantismo y crecimiento económico, afirmando que la bonanza económica inglesa se produjo cuando la afluencia religiosa empezó a decaer (Tawney, 1926).

Sin embargo, cabe destacar que, en la ética católica, la riqueza tiene frecuentemente el cariz de pecado y, el interés y la usura son condenados al igual que el ahorro. Mientras que la ética protestante introduce las ya nombradas nociones de esfuerzo para ganar la salvación y la riqueza como expresión de gracia divina (Kalmanovitz, 1997). Si analizamos el caso español y portugués nos damos cuenta de como la pasión religiosa, la cual procedió a la expulsión de minorías, provocó el cierre a todo lo extraño a lo católico. Es bien sabido que los países católicos impusieron la censura, mientras que tras la reforma protestante se fomentó la escritura y la lectura. De forma que, la intolerancia llegó a perjudicar más a los perseguidores que a la víctima (Landees, 1998). De este modo, la Península Ibérica y la Europa mediterránea no se unieron a la revolución científica de la época. Y fue esta involución reaccionaria y antiprotestante, más que el propio protestantismo, lo que selló el destino del sur de Europa durante los tres siglos siguientes (Roper, 2009).

Cuadro «El cambista y su mujer» de Marinus van Reymerswaele. Foto de Jean Louis Mazieres en Flickr.com

Como hemos analizado, las sociedades católicas se comportan y piensan de forma muy diferente a las protestantes. También son, en general, sociedades en las que los niveles de desarrollo económico y expansión del bienestar se han desarrollado en menor medida. Con ello puede afirmarse que la modernización cultural, concomitante a la expansión del bienestar, ha alcanzado un ritmo más elevado en los países protestantes que en los católicos y ha fomentado un mayor distanciamiento de la religión (Arroyo, 2005). Según la lógica de Marx, aunque los valores responden a tradiciones culturales su dinámica depende de la actividad económica (Marx, 2007). Esto se puede observar en el hecho de que, a medida que pasamos de sociedades agrarias a industriales y de estas a las postindustriales, las sociedades se secularizan (Espinosa, 2014). Actualmente Europa es una excepción en el mundo, por ser la zona del planeta donde la secularización ha alcanzado sus más altas cotas, y este avance de la secularización puede venir explicado por el desarrollo y modernidad en la sociedad europea. Sin embargo, el caso paradigmático de los Estados Unidos apunta a que esta vinculación entre modernización y secularización es producto de una particular contingencia histórica, acaecida en Europa, y que pone de manifiesto que, una sociedad de cultura occidental y cristiana puede ser a la vez moderna y religiosa (Arroyo, 2005).

Después de haber analizado diferentes teorías económicas y sociales a cerca del papel de la cultura en el desarrollo de Europa constatamos la gran importancia de esta en el establecimiento de hábitos de comportamiento económico. Como consecuencia del estudio realizado se puede entrever la relevancia religiosa en la sociedad europea actual, y es que, aunque las sociedades modernas tiendan cada vez más a la secularización, es innegable que su política, economía, sociedad y, en definitiva, su modus operandi, se encuentre condicionado a la herencia cultural que han experimentado a lo largo de la historia. Siguiendo con esta mecánica, podría caber preguntarse si con el paso del tiempo, esta forma de ser europea se irá viendo transformada por el escepticismo, fruto de la secularización.

18 de agosto de 2021

ISSN 2340 – 2482

BIBLIOGRAFÍA

Arroyo, M. (2005). La fuerza de la religión y la secularización en Europa.
Espinosa, E. L. (2014). La globalización cultural ¿Crisol, ensalada o gazpacho?

Mediterráneo económico.
Kalmanovitz, S. (1997). Las instituciones, la Ley y el Desarrollo.
Landees, D. S. (1998). Vencedores y perdedores: Balance de un imperio. En La riqueza

y pobreza de las naciones (pág. 170). New York: Editorial Crítica.
Landes, D. S. (1998). Vencedores y perdedores: Balance de un imperio. En La riqueza y

pobreza de las naciones (pág. 171). New York: Editorial Crítica.
Marx, K. (2007). Elementos fundamentales para la crítica de la economía política

(Grundrisse). México: Siglo XXI.
Nygren, B., & Engelbrekt , K. (2013). Building Bridges, Digging Trenches. Estocolmo. Roper, H. T. (2009). La crisis del siglo XVII. Religión, reforma y cambio social. Katz

Barpal Editores.
Tawney, R. H. (1926). Religion and the rise of capitalism. New York. Weber, M. (1904). La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Alianza

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