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Menstruación en tiempos de guerra

Autor: Marina Martínez Gil. Doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo

Los sufrimientos padecidos por una población en un conflicto armado son incuantificables. No obstante, las mujeres deben enfrentarse a un problema adicional, su menstruación. En el contexto de una guerra, la salud menstrual no está garantiza, sin embargo, esta sigue siendo una situación invisibilizada que soportan millones de mujeres en todo el mundo.

The distress suffered by a population in an armed conflict is unquantifiable. However, women must face an additional problem, their menstruation. In the context of a war, menstrual health is not guaranteed, nevertheless this continues to be an invisible situation that millions of women around the world endure.

Fuente: Formiche.net

Desde que comenzó el conflicto en la Franja de Gaza en octubre de 2023, 1,7 millones de personas se han desplazado de sus hogares en busca de lugares más seguros, según datos de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA). La mayoría de los gazatíes se han reubicado al norte de la Franja, en la zona más alejada de los ataques israelíes. No obstante, la seguridad en ese territorio sigue siendo meramente ilusoria y los refugiados se enfrentan a infinitas dificultades cada día. La falta de alimentos, la escasez de productos de higiene, el colapso del sistema sanitario o el desabastecimiento de medicamentos son solo algunas de estas complicaciones. Sin embargo, las mujeres cuentan con un problema añadido, la menstruación.

A pesar de los constantes bombardeos, la menstruación de millones de mujeres, tanto en la Franja de Gaza como en otros puntos del globo, no se detiene. Cada mes, las mujeres en edad fértil deben soportar la incomodidad de la regla, sus consecuentes dolores y las necesidades añadidas que esta supone, como el uso de productos menstruales o la utilización de aseos para llevar a cabo una higiene adecuada. Pero, en situaciones de conflicto bélico, estas cuestiones pueden llegar a ser prácticamente imposibles. Las mujeres hacinadas en campos de refugiados en Siria, todas aquellas desplazadas como consecuencia de la Guerra en Yemen o las pertenecientes al grupo étnico rohinyá perseguido en Myanmar son otros de los muchos ejemplos existentes.

Cuando una población se encuentra bajo condiciones de inestabilidad, a causa de un enfrentamiento bélico, el aprovisionamiento de los recursos necesarios suele estar en riesgo, y la falta de productos menstruales no es una excepción. Los mercados no disponen de compresas, tampones o copas menstruales, por lo que las mujeres se ven obligadas a utilizar otros productos no homologados. Desde trozos de tela o papel higiénico, hasta pañales, son algunos de los artículos a los que tienen que recurrir para contener su hemorragia mensual. Y, en las ocasiones más optimistas, en la que las tiendas sí cuentan con productos para la menstruación, su precio puede alcanzar cantidades desorbitadas, que limitan igualmente su adquisición a las mujeres.

Además, el acceso a espacios de aseo en condiciones adecuadas tampoco está garantizado. Los campos de refugiados o las edificaciones habilitadas provisionalmente para alojar a los desplazados carecen, en su mayoría, de retretes, lavabos o duchas decentes, incluso, en muchas ocasiones no disponen de agua corriente. En los casos en que sí existen aseos, suelen estar compartidos por decenas o centenares de personas, por lo que su uso es limitado y su estado suele ser insalubre. Por ello, las mujeres que están menstruando no pueden utilizarlos siempre que lo necesiten o deben hacer colas durante horas. Sin embargo, su regla no puede esperar.

Y la situación aún es más dramática si se tiene en cuenta la inexistencia de privacidad. Muchas mujeres viven hacinadas en tiendas de campaña o construcciones precarias con multitud de personas, en muchos casos desconocidas. No disponen de un lugar de intimidad para poder cambiarse la compresa, si es que tienen, o para asearse correctamente. Como consecuencia, las mujeres se enfrentan a la vergüenza o vulnerabilidad que supone hacer estas tareas en un espacio público.

Por todas estas cuestiones, se puede decir que las mujeres padecen un sufrimiento adicional en tiempos de guerra. Su menstruación les provoca estrés e inseguridad, así como las malas condiciones higiénicas o el uso de productos menstruales no homologados les hace más susceptibles de sufrir infecciones o enfermedades. Su situación empeora más aún cuando no pueden reposar en un sitio seguro ni acudir a una farmacia para conseguir medicamentos que alivien sus síntomas.

Muchas mujeres en condiciones de emergencia recurren a pastillas para cortar o retrasar su regla. Si bien les supone un alivio temporal, puede provocar efectos secundarios como mareos, sangrados vaginales irregulares o cambios de humor y poner en riesgo, aún más, su salud física y mental. Todo ello, además, sin poder acudir a un hospital o centro médico para recibir una consulta apropiada, pues el sistema sanitario suele estar congestionado por las víctimas más graves del conflicto.

Este problema al que se enfrentan millones de mujeres cada mes ha estado invisibilizado siempre. A pesar del aumento de la conciencia social en torno a la regla en países occidentales, otros rincones del planeta continúan plagados de estigmas y tabúes en torno a la menstruación. Otras culturas, religiones o costumbres nacionales siguen inundadas de desconocimiento en torno a este tema, lo que provoca que, mensualmente, las mujeres y niñas sean apartadas de sus tareas habituales o se les prohíba ir a la escuela, cocinar o ducharse, entre otras.

En la actualidad, existen campañas impulsadas por organismos internacionales que tratan de revertir esta situación. Es el caso del Fondo de Población de las Naciones Unidas, que distribuye kits menstruales, con toallas sanitarias y productos de higiene, a las refugiadas que han huido a Angola como consecuencia de la violencia en la República Democrática del Congo o a aquellas desplazadas por la Guerra de Ucrania. Algunas instituciones voluntarias también han aportado su grano de arena, como Cruz Roja, que ha construido instalaciones en el Líbano para que las mujeres puedan garantizar su salud menstrual.

Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), se ha pedido que se reconozca la menstruación como un “problema de salud y de derechos humanos” y “no de higiene”. Por ello, este organismo ha instado a que todas las autoridades nacionales e internacionales proveer de educación e información sobre la regla a las niñas y mujeres, así como asegurar su acceso a productos menstruales y a instalaciones de aseo, con el fin de que puedan proseguir con sus estudios, su trabajo y sus vidas mientras están menstruando.

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Ali, E. A., Lecumberri, B., Ali, E. A., Lecumberri, B., Ali, E. A., & Lecumberri, B. (2024, 28 febrero). Pastillas para cortar la regla, partos en tiendas de campaña y la proeza de encontrar un baño: así viven las gazatíes desplazadas. El País. https://elpais.com/planeta-futuro/2024-02-28/pastillas-para-cortar-la-regla-partos-en-tiendas-de-campana-y-la-proeza-de-encontrar-un-bano-asi-viven-las-gazaties-desplazadas.html

Baeza, L. (2023, 4 diciembre). Cómo garantizar la salud menstrual de las mujeres en crisis humanitarias. Newtral. https://www.newtral.es/salud-menstrual-crisis-humanitarias/20221226/

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Mousa, A. (2024, 8 marzo). El sufrimiento añadido de las mujeres en Gaza: «Los ataques israelíes son aterradores, pero lo son más cuando tengo la regla». elDiario.es. https://www.eldiario.es/desalambre/sufrimiento-anadido-mujeres-gaza-ataques-israelies-son-aterradores-son-regla_1_10984920.html

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Senra, R. (2023, 29 noviembre). Qué otras guerras hay ahora en el mundo (además de Gaza y Ucrania) y cuáles son los efectos colaterales de que atraigan menos atención. BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/articles/cprpn7re7dxo#:~:text=Junto%20a%20la%20guerra%20entre,%2C%20Myanmar%2C%20Nigeria%20y%20Siria.

Unrwa. (2024, 5 marzo). Informe actualizado de la situación en Gaza, 5 de marzo de 2024. UNRWA España. https://unrwa.es/actualidad/noticias/informe-actualizado-de-la-situacion-en-gaza-5-de-marzo-de-2024/

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